Crecimiento Interno

Una guía para el desarrollo de tu potencial espiritual

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Archivo para: Enero 2008

31.01.08

LECCIÓN SEXTA (El poder del hábito)

El hábito tiene una gran importancia en nuestra vida. Tiene un inmenso poder para mejorar nuestra vida o arruinarla. Los hábitos funcionan sin que uno les esté prestando atención consciente y si son buenos nos hacen mucho bien (por ejemplo, tú estás ahora formando el hábito de ejercitarte todos los días y eso va hacer que logres modificar totalmente tu vida en sentido positivo), pero si son malos ejercen una influencia destructora (por ejemplo, el hábito de la pereza)

Cuando persistes en efectuar tus prácticas siempre en el mismo lugar y a la misma hora, todos los días, estás creando un hábito saludable que facilita tremendamente el éxito. A medida que ese hábito se hace fuerte, va desplazando viejas costumbres que ya no te son útiles y que perjudican tu progreso, porque –y esto es muy importante- la única forma segura de erradicar un mal hábito es reemplazarlo por un buen hábito.

Mucha gente llega a su casa luego de un día de trabajo y lo primero que hace es encender la TV. ¿Crees que tienen especial interés en ver algún programa? No. La encienden por hábito. Ni siquiera piensan en lo que están haciendo, sólo entran a su casa y prenden la TV. Y la TV es un hábito perjudicial, ya que les quita el tiempo que podrían usar para formarse, para crecer, o simplemente leer un buen libro o estar con amigos. Y además les llena la cabeza de basura.
Lo que acabo de decir no significa que no se pueda ver televisión, significa que cuando la TV se convierte en un hábito hace mucho mal, y lo mismo se puede decir de muchas otras actividades cotidianas.

Decíamos que “la única forma segura de erradicar un mal hábito es reemplazarlo por un buen hábito” y eso es porque cuanta más energía ponemos en librarnos de un hábito, más lo fortalecemos. Luchar contra un hábito es alimentarlo, ya que donde ponemos la atención ponemos la energía. Por esa razón es necesario formar nuevos hábitos positivos, especialmente aquellos que son diametralmente opuestos a los hábitos que queremos dejar ir. Por ejemplo, todos sabemos lo difícil que es luchar contra el hábito de fumar. En vez de arremeter heroicamente contra el cigarrillo en una lucha de muy dudoso éxito, haríamos mejor en emprender un programa de ejercicios respiratorios que iríamos aumentando paulatinamente en tiempo y profundidad, dejando que el hábito negativo se muera de hambre. La práctica de ejercicios internos es un muy buen hábito que, junto al programa de respiración, nos aseguraría el éxito en poco tiempo.

La semana que viene vamos a comenzar nuevos ejercicios, muy diferentes de los que ya has practicado. Ahora continúa con el ejercicio Nº II y haz que tu tiempo diario de ejercitación se convierta en hábito cada vez más fuerte.
No olvides que puedes consultar acerca de cualquier duda que tengas o hacer tus comentarios sobre los ejercicios que estás practicando. Hasta la próxima semana.
Aleba01




21.01.08

LECCIÓN QUINTA (El Pensamiento Creativo)

En la base oscura (digo oscura porque no somos conscientes de ella, no por alguna otra razón) de nuestra mente existe el conocimiento de que realmente somos mucho más de lo que creemos, que formamos parte indisoluble de un Todo maravilloso y todopoderoso. Por esa razón la técnica de las afirmaciones, aunque éstas puedan resultar poco convincentes y hasta imposibles para la mente consciente, tiene un certero efecto en la mente más profunda.
No es porque el subconsciente no discrimine entre verdad y mentira –como escuché decir por allí- sino porque estamos afirmando un conocimiento real de la mente y ésta lo reconoce como tal.

Esto me lleva a comentarte algo sobre lo que llamamos la mente supra-consciente o la Supra-conciencia, que es el estado de la mente cuando logramos integrarnos conscientemente al Todo y nos reconocemos como parte de una Mente Universal, sin límites de tiempo ni espacio y poseedora del conocimiento universal –Omnisciencia- Es el estado mental de los Maestros.

Ahora bien, en la práctica, ¿a qué nos lleva todo esto? Nos lleva a cambiar nuestra vida. El pensamiento creativo es un precipitador de acciones y circunstancias desde el momento en que modifica nuestros hábitos y costumbres y nuestra auto-imagen.
El mundo es un espejo que nos devuelve lo que nosotros emitimos. Si andamos por él mostrando una imagen deprimida y fracasada, de timidez y falta de auto-valoración, el espejo nos devuelve esa imagen en forma de circunstancias desgraciadas. Lo igual atrae a lo igual. Si cambiamos nosotros, ¡cambia el mundo!

Pero, ¿qué es el pensamiento creativo? ¿Qué condiciones son necesarias para que el pensamiento pueda ser llamado “creativo”?
Para que el pensamiento tenga fuerza creativa hace falta:
 Concentración
 Fe
 Entusiasmo
 Reiteración
 Constancia
 Materializarlo en acciones de la vida cotidiana
 Convertirlo en hábito

La semana que viene vamos a profundizar más en este tema. Hasta tanto, continúa con tus prácticas del ejercicio Nº II. La práctica es sumamente importante, no olvides que ¡un burro cargado con libros sigue siendo tan solo un burro! Hasta la próxima semana.
Aleba01













07.01.08

EJERCICIO II (armonización cerebral)

En el siguiente ejercicio comenzarás a afinar tu percepción interna y vas a entrar en el cerebro con tu intención y tu energía (ya que donde ponemos la atención ponemos la energía) para ir regulando el funcionamiento armónico de ambos hemisferios cerebrales. ¡Y hasta llegarás a percibir su vibración –o latido!
Te sugiero que grabes mientras lees en voz alta y utilices luego la grabación para tus prácticas durante la semana o hasta que recibas el ejercicio siguiente. En cualquier momento puedes luego retomar esta práctica si así lo deseas.

EJERCICIO II

Vas a comenzar repitiendo la técnica de relajación profunda que has estado practicando durante la semana, o sea: el ejercicio Nº I. Siempre, todos los ejercicios, comenzarán utilizando alguna técnica de relajación, ya que no se puede trabajar de otra manera. Sin embargo y con la práctica, el tiempo necesario para la relajación profunda se irá acortando y te encontrarás profundamente relajado en cuestión de unos pocos minutos. Cuanto más practiques, más rápido y más fácilmente estarás en condiciones óptimas para trabajar.

Ahora, siéntate cómodo y cierra los ojos. Quédate un rato inhalando profunda y suavemente por la nariz, empujando tu respiración hacia la pelvis y exhalando en largos suspiros, cuanto más largos y cómodos, mejor. La respiración debe ser cómoda y suave. Nunca fuerces la respiración.
En esta etapa del ejercicio presta atención a tu respiración. Observa cómo entra el aire en los pulmones y cómo sale. Observa si alguna parte de tu cuerpo ofrece resistencia a tu respiración profunda o si sientes alguna incomodidad. Si sientes que hay resistencia en algún punto de tu cuerpo, pon tu atención en él y deja que se afloje. Dirige mentalmente la respiración a ese punto. Imagina que la respiración llega a él y que esa zona de tu cuerpo se afloja. Continúa hasta que ya no haya resistencia.
Cuando te digo “deja que se afloje” te estoy diciendo que no pretendas forzar nada ni ejercer autoridad alguna sobre tu cuerpo. Trata a tu cuerpo con amor, como a un amigo que necesita ayuda.

Poco a poco tu respiración se va a ir calmando, haciéndose fluida, suave y profunda. También se va a hacer silenciosa. Mantén aún tu atención en la respiración. Siente tu respiración por unos minutos más, y comienza a sentir tu cuerpo.

Ahora que tu respiración es suave, profunda y silenciosa, quédate quieto y siente tu cuerpo. Siente el contacto de tus pies con el piso... el peso de tu cuerpo sobre la silla... el peso de tus brazos y el peso de tus manos apoyadas sobre tus muslos. Mantén tu espalda erguida pero floja (si es necesario, apóyala) y la cabeza erecta, como si mirara hacia delante, con el mentón paralelo al piso.

Sobre todas las cosas, siéntete. Siente que estás allí y que estás allí para conectarte contigo mismo.
Deja que se afloje tu boca... que se afloje tu lengua (desde su raíz) Deja que se afloje tu mandíbula... el labio inferior... Siente el peso de tus párpados y deja que descansen tus ojos. Tus músculos se aflojan... Tu mente se aquieta.
Repite para ti mismo: Mi cuerpo se afloja... Mi mente se aquieta. Mi cuerpo se afloja... Mi mente se aquieta. Mi cuerpo se afloja... Mi mente se aquieta. Mi cuerpo se afloja... Mi mente se aquieta. Comienza a media voz y continúa cada vez en un tono más bajo, hasta llegar al silencio y al mensaje puramente mental. Deja que esa frase se vaya filtrando en tu mente. Mi cuerpo se afloja... Mi mente se aquieta...

Pon tu atención en tu cabeza. Deja que se afloje tu frente... deja que se aflojen tus sienes... deja que se afloje tu nuca.... deja que se afloje tu coronilla...
Ahora vuelve a tus sienes. Siente tus sienes. Mantén tu atención en las sienes. Poco a poco vas a tener una sensación cada vez más fuerte, más intensa. Te vas a sentir un poco raro al sentir tus sienes, pero es una sensación agradable y cada vez más intensa.
Ahora que la sensación es intensa, penetra un poco más en tu cabeza... siente el lado izquierdo de tu cerebro. Sólo siente. No pienses, no opines... Sólo siente el lado izquierdo de tu cerebro. El lado izquierdo de tu cerebro está latiendo... Siente cómo late. Mantén tu atención allí y vas a comenzar a sentir cada vez con más intensidad.
Percibe bien ese latido... percibe su ritmo, su velocidad, su profundidad... ¿Se siente seco como un tambor, o profundo como un bombo? Mantén tu atención aún un poco más.
Ahora percibe el lado derecho de tu cerebro... ¿cómo se siente? Observa las diferencias con lo que sentiste antes. Mantén tu atención durante unos minutos en este lado de tu cerebro, hasta que lo sientas claramente.
Ahora, dirígete al centro, a la unión de ambos hemisferios, y percibe cómo se siente. Permanece un tiempo –unos minutos- sintiendo las diferencias.

Ahora, vuelve a sentir tus sienes... tu frente... tus párpados... Siente el contacto de tu cuerpo con la silla... el contacto de tus pies con el piso...
Siente tu respiración... mantén tu foco en la respiración por unos momentos... Respira suave y profundo, enviando el aire al bajo vientre...
Coloca tus manos palma con palma y empuja una contra otra... bosteza Desperézate... Ha concluido el ejercicio de hoy.

Practica este ejercicio todos los días hasta que recibas uno nuevo. Puedes repetirlo –como el anterior o cualquier otro- cuando lo desees.
Hasta la semana que viene. Te agradeceré cualquier comentario, pregunta u opinión que me quieras hacer llegar.
Aleba01